Salud: Toda enfermedad es un conflicto no resuelto que se materializa en el cuerpo.

La polaridad de la mente nos coloca en un apremio permanente donde debemos elegir entre dos posibilidades. Esto puede generarnos un problema.

Constantemente tenemos que decidir si rechazamos una posibilidad para realizar otra.

En este sentido podemos decir que vivimos en constante tensión.

La mayoría de las personas se inclinan a creer  que si un conflicto no se ve no existe.

Pero ocurre que si la persona no está dispuesta a reconocer y tomar conciencia del problema, asumirlo, buscar una solución, un alivio, este  puede trasladarse al plano físico y  manifestarse como enfermedad.

Toda enfermedad es un conflicto no resuelto que se materializa en el cuerpo.

Una persona puede explotar -metafóricamente hablando-y esta es una reacción emotiva extrema para liberarse de un apremio interior.

Este concepto puede resultar difícil de comprender, porque es más fácil creer que las cuestiones emocionales y psíquicas están separadas del cuerpo y que no tienen nada que ver con él.

Somos seres completos: espíritu, mente y cuerpo. Somos una unidad Holística.

El ser humano es un todo y no sólo la suma de sus partes.

Si tienes un sufrimiento emocional tu estomago puede provocar dolor, si hay estrés y nerviosismo puede aparecer acidez.

Toda enfermedad surge a partir de un conflicto que no ha sido resuelto en el plano psíquico y que se ha cronificado con el correr del tiempo.

Las nuevas ciencias confirman que cuando no se puede escuchar la preocupación  o dificultad  que la persona tiene ni logra elaborarla, el organismo asume esa tensión  que surgió primero a nivel psíquico y lo manifiesta en el cuerpo, donde ya no es posible desoír que algo te ocurre a nivel emocional-

¿Contra qué estás peleando cuando contraes una enfermedad?

Desde una leve gripe hasta las enfermedades más difíciles de soportar surgen a partir de la falta de resolución de un apremio psíquico –emocional que hemos soslayado y tal vez hasta ocultado de nosotros mismos.

Esto es difícil de comprender a veces pues no se ve a simple vista la correlación entre el conflicto y su manifestación en el cuerpo.

Cuando nos adentramos en el dolor que produce la dificultad de la que deseamos  escapar y le hacemos frente liberamos energías, pensamientos que estaban retenidos y ocultos pero de los cuales igualmente padecíamos su efecto

El cuerpo finalmente te llama a que prestes atención a esos conflictos no resueltos que te generan ansiedad, cansancio, depresión, que te consumen tanta energía que te pueden sumir en la  pasividad y resignación creyendo que nada puede cambiarse y mejorarse.

Esto no es así

Supone un trabajo interior profundo el liberar esas energías y recuperarlas con el consiguiente beneficio para la persona.

Significa reconocer el conflicto inicial, elaborarlo, procesarlo, entenderlo, superarlo y continuar adelante más libre de cargas.

En definitiva de esto se trata el proceso evolutivo de crecimiento que supone estar vivo.

Lic. Laura Fichendler

 

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