También conocida como abdomen o vientre hinchado, puede producirse en cualquier persona que sea delgada, obesa, hombre o mujer. Sin embargo, el sexo femenino es el que manifiesta una mayor tendencia a sufrirlo.

Muchas veces la distensión abdominal se manifiesta como un síntoma de alguna patología o de algún trastorno digestivo como gastritis o gastroenteritis

Sin embargo se puede dar más allá de no tener este tipo de patologías diagnosticadas. Diarreas, gases, hinchazón y dolor abdominal crónicos son algunas de las señales a las que se debe prestar atención.

Este malestar se puede producir por un abuso en la ingesta de determinados alimentos. Caen mal y generan inflamación en exceso principalmente el coliflor, el brócoli y los vegetales de hojas crudas como la lechuga, la espinaca o la rúcula. En exceso pueden generar inflamación porque la fibra es indigerible, entonces hincha.

Los alimentos integrales también entran dentro de esta categorías. A esto se suma el exceso de aire o gas dentro de los factores que pueden generar distensión abdominal. Hay gente que come muchas galletas de arroz o gaseosa light para sacarse el hambre y están cometiendo un error sin darse cuenta ya que eso causa inflamación y gases.

Comer muy rápido y tragar pedazos muy grandes contribuye a la distensión abdominal que se genera porque el cuerpo necesita trabajar más, y cuando uno come más rápido, traga más aire.

Los cuidados que hay que tener giran en torno a moderar las porciones, siempre comiendo variado, pero cuidando las cantidades diarias, que varían de una persona a otra. “Es importante consultar a un médico y detectar por qué se repite la hinchazón. Una vez que se tiene el diagnóstico, lo que se recomienda es ver a un nutricionista para que planifique una dieta  acorde a los gustos y los alimentos necesarios”.

La experta señaló a Infobae que lo que hay que saber es que en la distensión abdominal –como en toda enfermedad– interviene el sistema inmunológico. Este último tiene como función expeditiva la “defensa” del organismo frente a los agentes externos, pero también, en contadas ocasiones, el cuerpo puede reaccionar de manera equívoca y reaccionar contra sí mismo. Sucede tanto con los alimentos como con aeroalérgenos como ácaros y pólenes.

Como ya es sabido, hacer actividad física tiene múltiples beneficios para el organismo en general, e incluso ayuda a la prevención de enfermedades como la obesidad, la hipertensión y la diabetes. Pero en aquellos que sufren de distensión abdominal es necesario analizar qué rutinas realizar para no complicar más aún el trastorno.   Fuente: La Nación/ Salud Total