Lugares de mi barrio: La iglesia Redonda, ícono de Belgrano

iglesia_la_redondaPor su forma, es la única iglesia con planta circular que hay en Buenos Aires. Y eso hizo que popularmente se la conozca como “la Redonda de Belgrano”. Pero la Iglesia Inmaculada Concepción que está en ese barrio tiene mucho más que esa curiosa singularidad: fue y es el símbolo de esa zona de Buenos Aires desde los tiempos en que aquellos parajes formaban parte de un pueblo vecino a la Ciudad, que hasta supo ser lugar de veraneo para algunas familias porteñas.

Su antecedente histórico fue la capilla que estaba en las actuales La Pampa y 11 de Septiembre, junto a la barranca. Pero hacia 1864, por el crecimiento demográfico de la zona, se pensó en construir una nueva iglesia. La piedra fundamental se colocó el domingo 23 de enero de 1865 y el pueblo lo festejó: aquel día, en el terreno de las actuales calles Vuelta de Obligado, Juramento, Cabildo y Echeverría, y en medio de las pilas de ladrillos que ya se habían acumulado para encarar la construcción, hubo “carne con cuero” como calificaron los cronistas a ese asado popular.

El proyecto era del arquitecto genovés Nicolás Canale (1807-1874) quien desde hacía una década vivía en Buenos Aires. La dirección de la obra quedaba a cargo de su hijo, José Canale (1833-1883), también arquitecto. Con ellos colaboraba un joven arquitecto que trabajaba en el estudio de los Canale. Se llamaba Juan Antonio Buschiazzo (1845-1917), también italiano. Era hijo de un “maestro mayor albañil” y había llegado a la Argentina a los 4 años. La familia se había radicado en el pueblo de Belgrano. Buschiazzo iba a ser el segundo arquitecto en recibirse en Buenos Aires y uno de los más importantes profesionales de esa especialidad. A la muerte de Nicolás Canale, ocurrida en 1874, Buschiazzo y José Canale se encargaron de continuar el proyecto de osado diseño, considerando la época en que se desarrollaba.

¿Cuál era aquel diseño audaz? Con marcada influencia renacentista, la iglesia llama la atención por su sentido simétrico y la fuerza visual, rematada por una gran bóveda (tiene 21 metros de diámetro) que enmarca el anillo central. La cúpula incluye una linterna superior para atrapar la luz del exterior. Tanto afuera como adentro, “la Redonda” cuenta con fuertes columnas para enaltecer la entrada principal y las dos laterales. El altar mayor se sostiene en una doble columna de ónix cuyo frente es un tablero de mármol blanco con un relieve que representa una réplica de La última cena , la famosa pintura de Leonardo Da Vinci. Por las vibraciones y ruidos, en 2007 hubo que hacer una profunda restauración.

Según los especialistas, la monumental obra denota la influencia que en el diseño de Canale tuvieron la Iglesia de la Gran Madre de Dios (está en Turín) y el Panteón de Roma, hecho entre los años 118 y 125 DC, sobre las ruinas del Panteón de Agripa. Para terminar la construcción en Belgrano fue clave la venta de los terrenos y la vieja capilla cercana a las barrancas. En el remate (se realizó en abril de 1875) se recaudaron 290.000 pesos y ese importe fue el empujón final para la obra, que estaba demorada por falta de fondos. Se inauguró el 8 de diciembre de 1878.

En antiguas fotos se puede ver lo desolado de la zona en aquellos tiempos. Sin embargo, en esas imágenes y junto a la iglesia, ya aparece el edificio del Watson’s Hotel con su vieja recova. Hoy es un centro comercial. Pero el lugar también tiene lo suyo: ese sitio es un escenario importante del Informe sobre ciegos , en el tercer capítulo de Sobre héroes y tumbas , la novela que Ernesto Sábato publicó en 1961. Allí, Fernando Vidal Olmos, uno de los personajes centrales, se adentra en los intrincados vericuetos de la secta siniestra a la que perseguía. Pero esa es otra historia. Fte: Clarín

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