Belgrano: Problemas por una bicisenda que pasa por la puerta de dos escuelas

En la Avenida del Libertador, entre Gorostiaga y Olleros, en el barrio de Belgrano, hay dos escuelas primarias y un jardín de infantes. Junto a la vereda de estos establecimientos educativos hay una ciclovía de dos manos de circulación. Resultado de esta combinación: nenes atropellados por ciclistas que no reducen la velocidad, discusiones frecuentes, reclamos de controles desatendidos y el temor de que algo aun más grave pueda suceder.

En los horarios de entrada y salida del colegio los chicos tiene que cruzar la ciclovía, lo que genera un peligro para ellos.

La ciclovía en el lugar nació con complicaciones. Primero se inauguró sobre la vereda, lo que motivó una acción judicial de los padres de los alumnos: la Justicia les dio la razón (por el peligro de colisión) y el Gobierno de la Ciudad debió construirla sobre Libertador. El problema no se extinguió, ya que en horario de entrada y salida de la primaria Honorable Congreso de la Nación y de la primaria y jardín de infantes Granaderos de San Martín, los alumnos que llegan a la escuela en auto o en transporte escolar tienen que cruzar a pie la ciclovía para entrar y eso los pone en riesgo vial.

“Ya atropellaron a dos nenes”, contó Florencia, una mamá de dos chicos del Granaderos. “El Gobierno de la Ciudad puso varios carteles. Primero unos que pedían que se redujera la velocidad. No pasó nada. Ahora colocaron unos que indican a los ciclistas bajarse de la bici frente a la puerta de la escuela cuando los chicos entran y salen, pero nadie hace caso. Muchos carteles y nulo respeto, esa es la realidad”.

Agentes de Tránsito ajenos a lo que sucede en la conflictiva ciclovía que pasa por la puerta de dos colegios.

Las autoridades escolares ratificaron que hubo varias reuniones con la Secretaría de Movilidad Saludable por este tema, pero que el pedido de Agentes de Tránsito a las 8, 12 y 16 horas para regular la situación nunca fue satisfecho. En efecto, según constató Clarín, en esos horarios son los mismos padres quienes tienen que oficiar de barrera humana ante los ciclistas para que los nenes puedan subirse o bajarse de sus transportes.

“Es increíble. En Olleros, a 50 metros de la puerta, todos los días hay 3 o 4 Agentes haciendo multas a los autos que estacionan para traer a los chicos, y cuando pedimos que nos ayuden a ordenar la ciclovía nos dicen que los superiores no los autorizan a hacer otra tarea que el labrado de actas. Así no ayudan para nada, y los padres y madres tienen que hacer lo que ellos deberían realizar. Es una locura que el cuidado de los chicos no sea la prioridad. En varios colegios privados vimos que el Gobierno ayuda en el sube y baje. Acá, nada de nada”, manifestó indignado Pablo, padre un nene de sala de 4.

Fuentes consultadas: Diario Clarín

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